JEAN-DANIEL BEAUVALLET (14/12/98)
Not English version
traducción del francés: Flesh Mechanic
Placebo no es ya el grupo electrizante de su primer álbum, carburante de la frustración sexual y de un rock lleno de nerviosismo. Con Without You I`m Nothing, el trío despierta de dos años de excesos con resaca. Desmaquillado, hace alarde de una sedectora madurez y de un humor hasta ahora desconocido en sus canciones: de la añoranza a la fría rabia, llega a ser una pieza maestra de fin de siglo.
Es el ejército de sex-symbols más improbable de la historia de la música pop: Riri, Fifi y Loulon maquillados como “mobs volées” para coquetear con Ziggy, Iggy y los Pixies. Brian Molko, el cantante de Placebo, que ha tomado la androginia de “El pequeño Bowie ilustrado”, ha llegado a ser una de las estrellas más sexuales del rock, de otro modo más perturbador que el teatrero Marilyn Manson o el falso Brett Anderson de Suede.Una androginia que le hace parecerse sorprendentemente a la adorable y gótica actriz Christina Ricci, estrella de la familia Addams: una ambigüedad que la calificaremos de saludable reacción a la hetero – horterada de Oasis, al machismo cretino de Prodigy, a la enérgica homofobia de algunos sectores del rap. Sin embargo, no hay por que creer a la prensa inglesa que describe a Placebo como un grupo malsano: para quien ha conocido a Lou Reed en los 70, la barrera de lo malsano es de otro modo más alta que para los habituales libertinos adolescentes donde Placebo se revuelca desde hace dos años. Basta conocer a Brian Molko, su fiel bajista Stefan Olsdal y el batería Steve Hewit, para comprender que ese hedonismo que tanto invita a soñar los “culos pretos”, no es más que la libertad ganada de unos supervivientes de las burlas, la victoria de tres adolescentes recluidos en su timidez, su aislamiento.
De esos años de susceptibilidad, la mano en la bragueta, de esa sensación de agobio que solo pueden conocer los chicos de ciudad pequeña -Brian y Stefan han crecido en Luxemburgo- Placebo había hecho un primer álbum, condensado de frustraciones, rabias y miseria sexual. Un cocktel molotov de una receta tanto explosiva como descifrable: una parte de testosterona, una de adrenalina y una de semen. Un título, la bien llamada Teenage Angst, dice mucho sobre la intención de llegar a las manos de este grupo esclavo de sus obstáculos de salida desde la infancia.
Liberado de la familia, curado de Luxemburgo, Placebo va a conocer la adolescencia en Londres, a los 20 años, en una clase de recuperación de lo más acelerada. Drogas, alcohol, sexo desenfrenado: Placebo marcará en directo, bajo los proyectores, sus tantos contra el tiempo perdido. Para quien no ha conocido más que tomaduras de pelo y el espejo de su habitación, la popularidad – esa quimera frecuentemente soñada – es una amante apetecible y exclusiva…Desde su primer álbum Placebo a vivido en lo más alto y rápido. Pero la reserva de testosterona a terminado por agotarse: en seco, Placebo de ahora en adelante no puede contar más con la frustración para nutrir sus canciones.
En su segundo álbum Without You I`m Nothing , Placebo con resaca, despierta su cuerpo dolorido por el exceso de la noche anterior, la fe en un desagradable estado: para quien esperaba tanto triunfo, el despertar es brutal. “Sin ti no soy nada” reconoce un grupo que se rinde a contar que puede que estemos más solos y molestos, acompañados que en solitario. Y sin embargo la moral en los calcetines, Placebo levanta la cabeza, prueba que su escritura puede tener otras musas que la simple llamada de las hormonas.
De este grupo entonces desconocido, decíamos en la época de sus primeros singles que buscaría un día los piojos a U2. No pensábamos que alcanzaría tal importancia su segundo álbum: desde Radiohead, no habíamos conocido una madurez tan rápida e impresionante como la de Placebo. Pero aún así, no hemos pasado directamente de la adolescencia a la jubilación _ esa extraña enfermedad del rock, transmitida por el confort . Incluso cuando Placebo se atreve, por primera vez, con las baladas el paseo no es saludable: “Imposible expresar algunas emociones si no atacamos algunos demonios…puede parecer muy egoísta rascar en uno mismo, pero al final hay un auténtico deseo de comunicación” previene Brian Molko para disculpar este álbum particularmente personal pero discutido en grupo “en banda”, más bien, como le gusta decir al cantante: una banda calurosa y acogedora, que plantea algunas preguntas esenciales: “¿A partir de que ángulo consideramos que hay una erección?”
* ¿Has pasado de un exceso de amor propio a un odio por ti mismo?
Brian: soy lo suficientemente extremo para pasar de ese amor por mi mismo al odio. Cuando me puse a escribir las letras mi vida profesional nunca había sido tan floreciente. En cambio mi vida privada nunca había sido tan catastrófica. Me detestaba por haber llegado a eso, haber dejado que mi corazón se rompiera en pequeños trozos, por llegar al punto de maltratar a gente querida…Estaba como muy abajo antes de que nos fuéramos a aislarnos al campo donde hemos grabado el álbum. Antes incluso de comenzar sabíamos que el álbum se iba a llamar Without you I`m Nothing porque eso resume perfectamente nuestro estado de ánimo, que ha pasado en algunas semanas de la grabación, del romanticismo a la melancolía. En todas las canciones las historias de amor terminan mal.
* Una canción como Scared of Girls que invoca a la misogínia, ¿era necesaria para ti?
Brian: Es una investigación, para dar más claridad al problema de la promiscuidad que puede experimentar un hombre heterosexual. Quería saber si los hombres que se comportan como putas lo hacen por que aman a las mujeres o por el contrario por que las odian, les tiene miedo. * ¿Es una cuestión que te mortifica personalmente? Brian: Mi vida, en ese momento, era muy movida. Salí del paso sin gran respeto por mi mismo. Había terminado por considerarme un objeto.
* ¿ Te aburres rápido de una relación?
Brian: Me aburro rápido de todo. Resulta que no se que hacer cuando tengo un día de descanso. Es por eso que tocamos tanto, que escribimos también regularmente, hay cierta sed de experiencias, para no caer en e aburrimiento en la rutina. Soy un verdadero obseso del trabajo. Salir de gira mundial para reencontrarme a la prensa deriva en un verdadero desconsuelo: me falta tocar. Comprendo que haya grupos que acaben por dejar de tocar, por irse, por separarse.
* ¿Consideras una vida privada como un peso que te frenaría?
Brian: La música es tan importante en mi vida como comer o respirar. El sacrificio de mi vida privada no es más que una elección consciente. Es una inversión de futuro: se que soy más enérgico hoy de lo que seré dentro de 10 años, así que hay que aprovechar ahora que somos productivos. Pero no creo que eso sea cínico, el ser ambicioso. Quisiera, en 30 años, ser capaz de relajarme. Es un consejo que nos dio Bowie: no perder nunca nuestra espontaneidad, no dormirnos en los laureles. Él ha visto suficientes trampas como para que creamos su palabra, además el ha inventado la mayoría de ellas.
* Habeis sido recientemente descritos como el grupo más “crade” de Inglaterra.
Brian: Eso no es motivo de orgullo. Esa entrevista es la confirmación de la actitud sensacionalista de la prensa inglesa. Nuestras supuestas tendencias hedonistas han sido exageradas. En el momento, da la impresión de que estamos locos por Led Zeppelin. Pero yo se por que la prensa inglesa se divierte así: sabe que no puede hacer nada contra nuestra venta de discos. Detestan no tener el control sobre la carrera de un grupo. Nos hemos convertido en un faisán y la veda está abierta cada domingo por la mañana…Nos hemos transformado en personajes de dibujos animados, superficiales y vacíos…Sin embargo no hemos hecho nada más que cualquier otro tío de 20 años: pasárnoslo de miedo hasta que esa necesidad se apague. Nuestro problema es que lo hemos hecho en público y que hemos hablado sin pudor. Y eso ha puesto celosos a los periodistas. Son las primeras víctimas de esa actitud puritana inglesa frente al placer, de esa prohibición de la diversión, que al mismo tiempo les fascina, piensas que esta reservado a los pajeros. Cuando me encuentro con ellos tengo la impresión de que la mitad de los periodistas ingleses no follan nunca. Por eso reaccionan de forma extraña contra mis canciones.
* ¿Te ha sorprendido la asombrosa relación de Inglaterra con la sexualidad?
Brian: Hay , sin lugar a dudas, bloqueos mentales puritanos. Es lo que explica por que todo el mundo se rebota contra el lado hedonista de Placebo: “Ils adorent le cul et ils ont peur du cul” (adoran el culo y tiene miedo de él) Steve: La semana pasada una cadena francesa de porno intentó difundir sus programas por un satélite inglés: fue inmediatamente censurado. La ley prohibe mostrar un pene en erección, hace falta medir el ángulo para saber si la foto es publicada o no. Brian: Inglaterra quiere retirar a su pueblo el derecho de elegir. Conserva esa actitud de vieja maestra de escuela: ” se más que vosotros sucios críos. Nada de pajas, nada de cachondeo, nada de rock-stars “. La primera vez que fui a Inglaterra eso me chocó. Vivía entonces en Luxemburgo, rodeado de gente de toda Europa. Tenía por tanto el hábito de que la gente pudiera abrir su boca. Entonces en Londres la honestidad no hacía más que darme problemas.
* ¿ Hay gran diferencia entre vuestra imagen pública y vuestra vida privada?
Stefan: ¿Qué vida privada? Placebo es todo lo que hay en nuestras vidas. A mi cada vez me cuesta más considerarme persona con existencia fuera de Placebo. Volver a ver a los amigos, aterrizar, cada vez me resulta más difícil. No soy más que el que era.
Brian: Yo he atravesado algunas graves crisis de identidad, tenía la impresión de haber perdido todo lo que poseía. Arbitraba las conversaciones entre el que soy y el que veía en los periódicos, puesto que yo no me reconocía del todo en esa imagen pública.
* ¿Habeís interpretado un papel? ¿Os han empujado a ello?
Brian: Ese personaje brillante y de gran bocaza soy yo un poco “contentillo”. Y he pasado la gran mayoría del año completamente borracho porque estaba solo, porque estaba triste, porque era incapaz de controlar lo que llegaba al grupo, porque estaba desbordado por la enormidad de lo que vivimos, por que era el único medio que había encontrado para bajar la tasa de adrenalina tras un concierto, porque habíamos sido invitados a las mejores fiestas del mundo…Mi problema es que para un tipo proporcionado como yo, tengo una boca demasiado grande (risas)…A menudo he dado el espectáculo en mal momento y en mal lugar. De lo que no me siento orgulloso…Afortunadamente, esa agresividad nunca se ha vuelto contra el grupo. Son mis mejores amigos, nos protegemos los unos a los otros, puesto que no tengo tiempo de tomar distancia, es una cascada de experiencias que se suceden…Stefan y yo no habíamos tocado nunca en un grupo, lo hemos aprendido todo en directo. No hay modo de hacer ajustes cuando nos lanzamos así al fondo, sobre todo cuando el hedonismo es la base misma del centro…Me ha costado dos años recuperar el poder, comprender que era más importante para mi escribir canciones que dedicarme a la buena vida con las buenas personas en el buen estado de espíritu…en el mal estado más bien. Placebo es una familia, una banda. Eso es lo que faltaba en la formación precedente de Placebo: para sentirse protegido del mundo exterior hace falta estar seguro en el interior del grupo, no tener que luchar por eso. Si no cada uno toma su camino hasta que se le pierde de vista. De este modo caminamos juntos, con ideas claras, con una mentalidad de banda.
Steve: Es verdaderamente una familia. Yo soy el papá, Stefan la mamá y Brian es nuestro bebé(risas).
Brian: Steve es un tío del norte, de Manchaster, no hace falta decir más. Es él quien guarda las llaves de la realidad en PLacebo, quien me hace volver a la tierra. Lo peor para mi sería estar rodeado de “yes-men” que aceptaran todo sin protestar. Pero él y Stefan me dan una bofetada cuando es necesario.
* Hablas de una impresión de banda, ¿es Placebo tu primera experiencia colectiva?
Brian: Siempre he sido un solitario. Es el caso de los 3, hemos pasado la adolescencia enfermos en nuestra habitación, tocando música. Y como muchos chicos de esa edad yo soñaba con llegar a ser una estrella. Un lugar como Luxemburgo puede ser sofocante cuando buscas crear una identidad. No había ningún lugar donde pudiera expresarme, encontrar un eco. Allí no podía ser yo mismo, me sentía aislado, lejos de los lugares donde me gustaría estar. De esa distancia saqué canciones, como Teenage Angst o Burguer Queen, puesto que fatalmente me convirtió en un voyeur. No es la posición más envidiable para observar el mundo. Me resulta a menudo extraño haber pasado en pocos años de la periferia de la vida al centro de atención.
* ¿Considerais vuestro éxito actual como una revancha?
Brian: Es mi manera de replicar “os lo había dicho”. Es por eso que la frustración tenía un lugar tan importante en el primer álbum: fue escrito en u tuburio en la afueras del londinense Dartford. Me sentía cortado en ese lugar atroz, en paro, sin salida…Sin el grupo no me hubiera levantado nunca cada mañana. Me convertí en letárgico, salir de mi apartamento requería un esfuerzo, eso era demasiado deprimente.
* ¿Es por eso el primer álbum difícil de escuchar para ti?
Brian: No puedo escucharlo. Parecemos tan jóvenes…En el nuevo álbum la frustración se ha transformado en melancolía. Hay un lado de desesperación , la frustración aquí no está más que en dos o tres canciones punk, aquellas que resultan las más poderosas, las más feroces. Es un disco de una gran tristeza, la impresión de haber sido herido algunas veces. Las letras son sin embargo escritas de manera natural, sin esfuerzo. Por tanto esta vez he sido disciplinado, es la primera vez en mi vida que eso sucede.
* ¿Consideras el hecho de escribir las letras para comunicar como un fracaso de comunicación?
Brian: Efectivamente hay cosas que no podría decir en la vida diaria porque es más fácil sacarlas bajo al cubierta del arte. Eso crea una distancia. Es imposible expresar algunas cosas sin atacar a algunos demonios. Eso puede parecer egoísta, rascar en uno mismo, pero al final hay un auténtico deseo de comunicar. Eso me ayuda, purga mi cuerpo de ideas negras y pesadas de sostener.
* Estamos acostumbrados a los songwriters despóticos, ¿cómo trabaja Placebo?
Stefan: Eso me hace llegar a casa con algunas frustraciones (los otros le miran asombrados). No…es verdad. Es frustrante ver que sistemáticamente todo el crédito se concede a Brian mientras yo se que todos hemos aportado a las canciones. Yo se bien que Brian no se atribuye todo a él…hace falta vivir con esa injusticia…
Brian: ¿Piensas que tu integridad musical se rebaja a eso?
Stefan: No, yo no reprocho nada al grupo, trabajamos en perfecta democracia. Nadie tiene verdaderamente el papel de gobernado, cada uno aconseja a los otros interviniendo.
Brian: Por ejemplo las canciones más duras son escritas de gira, durante los balances. Hay tantos momentos muertos que aprovechamos tener una buena sonorización a nuestra disposición para divertirnos. Sino nos acechan los pequeños accidentes de repetición el estilo de brillantez espontánea puede iluminar una nueva canción. Ahora que utilizamos más tecnología una simple idea de bucle puede servir de detonador. Como no tenemos la menor idea de qué debe ser una canción de Placebo no nos prohibimos nada. Todo lo que probamos es inmediatamente digerido por Placebo, se convierte en Placebo. Pero seguimos exigentes. Por tanto si escribimos de manera espontánea , después tendemos a prestar más atención a los detalles. Sobre todo ahora con el segundo álbum damos prueba de ello.
* Habeis pasado algún tiempo en el campo para la grabación de este disco, ¿teníais necesidad de huir de las tentaciones urbanas?
Brian: Se había hecho necesario. Allí hemos vivido como buenas monjas. Hacía falta concentrarse en el nuevo disco, limpiar nuestras cabezas. Nos paseábamos por la orilla del agua, dábamos de comer a los patos, bebíamos buenos vinos…La mesa de mezclas parecía un panel de control de Starship Enterprise. Pasábamos al menos 12 horas trabajando allí, sin escuchar ni un solo disco. Hice grandes progresos en Super Mario (el videojuego).El ventanal del estudio daba a un gran lago, no había ni el más mínimo coche, la gente se ocupaba de nosotros, cocinaba para nosotros, nosotros elegíamos…
* Parece una casa de retiro…
Brian: (risas)..era un poco eso. Solo que por la noche llegábamos a hacer la vista gorda: imposible desconectar el cerebro que continuaba reflexionando sobre las canciones. Pero al final decidimos mezclar el disco en Londres para inyectarle energía. Yo necesitaba la polución, la agresividad del casco urbano. Cuando la noche caía en el campo, me sentía solo…
* El álbum se resiente: es mucho más relajado. Pienso a menudo en Radiohead con The Bends, al mismo tiempo febril y apacible…
Brian: la evolución es idéntica. Tras un primer álbum de éxito enorme Radiohead decidió no escuchar a nadie y trabajar solo con su cabeza. Dio autorización a muchos grupos de tocar canciones serias y deprimidas sin ser señalado con el dedo. Exactamente lo que consiguió Nirvana permitiendo a toda una generación tocar abiertamente el rock.
* En uno de vuestros recientes singles encontramos la curiosa canción en francés “Mars Landing Party” con estas palabras “embrasse- moi met ton doigt dans mon cul” (bésame, méteme el dedo en el culo)…
Brian: Estábamos de un humor particularmente alegre cuando la grabamos al azar de una repetición…”c`este juste unne bon blague de cul” (es solo una buena burla del culo). Era un modo de mezclar “Girls from Ipanema” y “Je t`aime moi non plus”. Las hemos enviado juntas en el espacio y eso ha dado como resultado una historia porno.